Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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September 25, 2021 Juan Betancur Season 4 Episode 18
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
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Show Notes

Habia una vez un hombre llamado Raul. Don raul era básicamente un hombre metódico y cuidadoso con sus cosas. En su juventud Don Raul estudio contabilidad ya que los números le iban muy bien. El joven Raul llegaba siempre temprano a sus clases y siempre era cumplido con cada una de las asignaturas académicas. Con el pasar de los años Raul se graduo con honores de la facultad y fue contratado inmediatamente en la más prestigiosa empresa de contabilidad y auditoria que existía en la ciudad. 

 

Como era su naturaleza, Raul llegaba puntual a la oficina y nunca se paraba de su escritoria hasta que terminaba el dia laboral. Raul era un ejemplo de trabajo y esmero para toda la oficina. Como muchas veces el trabajo al final del periodo contable cada dos meses se acumulaba Raul siempre se quedaba trabajando hasta altas horas de la noche hasta que cada uno de los asientos contables era debidamente establecido en cada uno de los libros contables que tenia que llenar para cada uno de sus clientes. 

 

Los jefes de Raul lo observaban en sus diligencia y cuidado de su trabajo y siempre llegaban a la conclusión que sin Raul se perderían muchos clientes, asi que optaron por lo que consideraron adecuado y lógico. Raul nunca recibió un aumento de sueldo ni una promoción. Pero si era cierto que al final del año siempre recibia el premio honorifico de el mejor trabajador de la empresa. El premio se entregaba en una ceremonia privada con el jefe y siempre era una pequeña placa metalica con su nombre. 

 

Raul vio como su pequeño apartamento de una habitación se llenaba de placas y placas cubriendo las pequeñas paredes de su dormitorio. 

 

Durante los años Raul se fue convirtiendo en Don Raul y siempre tenia la misma rutina. Se levantaba a las 5 de la mañana, desayunaba frugalmente lo mismo todos los días, se preparaba su sanduche de jamon y queso para comer durante los 30 minutos de descanso al medio dia en su oficina, tomaba el tranvía hasta la puerta de su edificio y allí entraba directamente a su pequeño cubículo donde abria un sobre con  varias hojas, tomaba las hojas y después de leerlas escribia, como cada dia desde hacia 18 años una línea al final de la ultima hoja  y luego guardaba colocaba las hojas en el sobre y lo guardaba de nuevo en su escritorio. En ese momento se sentía feliz y capaz de iniciar el dia ya que su mente y su alma dejaban claro en el papel una razón mas por la cual  se había suicidado aquel dia en su trabajo.