
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
645. Marathon
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Juan David Betancur Fernandez
elnarradororal@gmail.com
Había una vez en la antigua Grecia por el año 492 antes de cristo un ejército persa que era en su momento el más poderoso del Asia y Europa. Este ejercito estaba comandado por Darío I rey de Persia. En años anteriores Darío había intentado atacar a las ciudades Jonias y estas habían recibido apoyo de Atenas y Eretría lo que llevo a Darío a dirigir su mirada hacia estas dos ciudades, especialmente Atenas que tenía un lugar privilegiado en el poderío griego. Tal era la atención que tenía Darío por castigar a loa atenienses que había ordenado a todos sus ayudantes de sus cuarteles que le dijeran con cada comida.
"¡Gran rey, no te olvides de los atenienses!"
Cuando finalmente Daria decidio comenzar la que se llamaría la primera guerra médica (por lo de Medas no por lo de doctores médicos) su intención era llegar a Atenas. Intento un desembarco marítimo para cercar a Atenas Sin embargo la flota fue destruida por una tormenta y no pudieron continuar con su cometido. Al año siguiente Darío I mandó embajadores a toda Grecia exigiendo su sumisión. Fueron muchas las que aceptaron, pero Atenas y Esparta se negaron matando al embajador. Este sería el desencadenante de una nueva campaña militar llevada a cabo por Darío.
Así que saliendo de lo que hoy es Turquía atravesó por el estrecho de los Dardanelos que lleva al mar de Mármara y alli entro en los terrenos de tracia. Siguiendo su campaña llego a el norte de lo que hoy es Grecia en el año 492 ac el general Mardonio se apoderó de lo que en su época se llamaba tracia y luego Macedonia lo que hoy llamamos macedonia del norte.
Su campaña triunfante lo situaba así en la frontera de Tesalia
Finalmente En el año 490 a. C., el ejército persa partió hacia la costa griega bajo el mando de Artafernes y Datis. Desembarcaron en la bahía de Maratón, adecuada, debido a su gran extensión, para el despliegue de todas las tropas persas. Éstas superaban en número a las atenienses, por lo que Milcíades, general ateniense, envió a Filípides a pedir ayuda a Esparta, quien pospuso el envío de tropas hasta la finalización de sus juegos.
La Batalla de Maratón era pues decisiva para la supervivencia de Atenas y temerosos de su resultado los atenienses estaba dispuestos a inmolarse en caso de perderla ya que sabían que si los persas entraban en su ciudad la quemarían y los harían esclavos
Milcíades el general Ateniense decidió atacar rápidamente. Colocó a sus tropas en una formación que parecía débil en el centro pero fuerte en los flancos. Cuando los persas atacaron, el centro griego retrocedió, atrayendo a los persas hacia el interior. Luego, los flancos griegos rodearon a los persas, atrapándolos y causando una gran derrota.
La batalla fue feroz. Los griegos, aunque en menor número, lucharon con valentía y determinación. La estrategia de Milcíades funcionó perfectamente, y los persas fueron rodeados y derrotados.
Los ancianos, mujeres y niños atenienses se encontraban en la acrópolis de Atenas esperando noticias de la batalla, así que Milcíades envió a Filípides a proclamar la noticia. Éste recorrió corriendo los aproximadamente 40 kilómetros que separaban Maratón de Atenas ya que sabía que si no llegaba a tiempo para evitar la inmolación publica de viejos, mujeres y niños la victoria seria pírrica y al llegar exclamó:
Cuando llego a las puertas de Atenas alcanzo a decir
"¡Alegraos atenienses, hemos vencido!"
Los Atenienses se habían librado del terrible destino que les esperaba pero la fortuna no estaría con aquel mensajero ya que nada más a