Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

646. Juan Pereza (Infantil)

Juan David Betancur Fernandez Season 7 Episode 74

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Juan David Betancur Fernandez
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Habia una vez un joven llamado Juan pereza Juan Pereza era el único hijo de un matrimonio que vivía en el campo. Su madre le encargaba todos los días cuidar las ovejas y le advertía que no se acercara a una laguna cercana, ya que era peligrosa. La laguna era conocida por ser "brava", y la madre temía que algo malo pudiera suceder si Juan o las ovejas se acercaban demasiado. La advertencia de la madre era clara: "No vayas a la laguna y no dejes que las ovejas se acerquen a ella."

Un día, mientras Juan estaba cerca de la laguna, vio a un martín pescador que se acercó, cazó un pequeño pez y se fue volando. En su vuelo, el pez se le escapó y cayó fuera de la laguna. Juan, curioso, se acercó a ver el pez, que estaba agonizando y llorando. El pez le habló a Juan, rogándole que lo devolviera al agua. Juan, siendo perezoso, no quería hacerlo, pero finalmente, después de mucho rogar, accedió. Rezongando, levantó al pez y lo tiró a la laguna.

El pez, agradecido, le dijo a Juan que esperara, ya que le iba a regalar una virtud. El pez se sumergió en el fondo de la laguna y al rato regresó con una escama mágica. Le dijo a Juan que esa escama tenía el poder de concederle cualquier deseo. Juan guardó la escama y se fue a buscar las ovejas. Además de cuidar las ovejas, su madre le había ordenado que todos los días debía volver con una carga de leña.

A la tarde, Juan sacó la escama y pidió: "Por la virtud del pescadito, que me hagáis llegar a casa una tremenda carga de leña y las ovejas." Y así fue. Juan llevó a casa las ovejas y una gran carga de leña rodando, y encima de la carga de leña iba él.

Después de esto, Juan decidió irse a otro lugar y llegó a un reino donde había un rey. El rey había dispuesto buscarle matrimonio a su hija, quien nunca reía. El rey prometió que quien lograra hacerla reír se casaría con ella. Juan decidió intentar su suerte y se fue a aquel pueblo.

Juan fue al monte y preparó un carro y una yunta de bueyes que eran sapos. Por disposición del rey, todos los que querían hacer reír a la princesa debían pasar frente a ella. Primero pasaron los príncipes, saludándola y haciéndole chistes, pero ninguno logró hacerla reír. Luego pasaron los doctores y abogados, pero tampoco consiguieron hacerla reír. Después pasó la clase baja, pero tampoco tuvieron éxito.

Finalmente, llegó el turno de Juan Pereza. Con su carro cargado de leña y los sapos tirando de él, pasó frente a la princesa. Al ver esta escena tan rara, la princesa se rió por primera vez. El rey, sorprendido, ordenó que detuvieran a Juan Pereza y decretó que él debía casarse con la princesa. Sin embargo, para no matarlos a ambos, el rey los desterró a una montaña lejana, llena de árboles.

En la montaña, la princesa lloraba amargamente, pero Juan la consoló. Le preguntó si tenía hambre y ella respondió que sí. Juan le dijo que cerrara los ojos y, usando la escama mágica, pidió: "Escamita, por la virtud del pescadito, que se me representen los manjares más lindos del mundo." Al abrir los ojos, la princesa vio los mejores manjares y se sirvió. Estaban mejor que en el palacio del rey.

Pasaron el día y llegó la noche. La princesa preguntó qué harían ahora. Juan le dijo que no se preocupara, que tendrían una casa. Le pidió que cerrara los ojos nuevamente y pidió: "Escamita, por la virtud del pescadito, que se me represente un palacio de puro vidrio, en el medio del mar, mejor que el palacio del rey, con todos sus vasallos completos y la guardia nacional a la puerta del palacio de cristal." Al abrir los ojos, la princesa vio el palacio de cristal en medio del mar, mucho más lindo que el del rey.

Al día siguiente, el rey, desde su observatori

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