Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

647. El origen del Oro. (Leyenda Pacífico Colombia)

Juan David Betancur Fernandez Season 7 Episode 75

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Juan David Betancur Fernandez
elnarradororal@gmail.com


Había una vez en los principios de los tiempos en un mundo del pacifico de Colombia un grupo de habitantes  que vivían entre la selva de el abundante vegetación. La tribu tenía que ocultarse bajo la sombra de los grandes arboles porque en ese tiempo el sol era gigantesco. El sol que permanecía constantemente en el cielo y su luz era tan brillante que no dejaba ver nada una vez se salía de la pequeña sombra que producía la vegetación. 

 

Además el calor era insoportable lo que hacia más duro el salir a trabajar o pescar o hacer cualquier actividad humana.

 

En aquella tribu había un hombre llamado Oro que desde pequeño se había destacado por su valentía desde muy joven. El joven dijo un día. Yo voy a tomar mi honda y me dirigiré a lo más alto de las montanas que veo en el horizonte y desde allí empezare a arrojar piedras al sol. Debemos castigarlo para que no moleste más a nuestra tribu.

 

Así que oro salió presuroso por entre la selva y cruzando ríos y quebradas llego al borde mismo de aquella cordillera que veía a lo lejos, La cordillera occidental de los andes. Con dificultad ya que era hombre de selva comenzó a escalar las altas montanas hasta que llego a la más alta y allí comenzó a recoger cuanta piedra veía a su alrededor. El sol por su parte ignorante de la presencia de oro seguía iluminando la tierra con su gigantesca bola de fuego y calor. 

 

Oro Tomo pues la primera piedra y con su destreza cargo su honda para luego con todas sus fuerzas enviar aquella piedra contra el sol. Vico pus oro como su piedra volaba hasta las alturas y allí vio como el sol recibía el golpe. De pronto desde el sol vio que unas pocas chispas de color cayeron en las montanas  

 

Oro recogió otra guijarro y de nuevo repitió el proceso. Una vez más la piedra golpeo el gigantesco disco amarillo y de nuevo algunas pedazos del sol cayeron esta vez en el medio de la selva. 

Y siguió Oro lanzando piedras al sol y cada vez caían más y más pequeños pedazos de sol a la selva, las montanas y las quebradas y ríos de la región. 

 

Oro noto que con cada uno de los golpes el sol iba perdiendo tamaño y que el calor iba disminuyendo lentamente. Una vez lanzo una piedra tan grande que golpeo tan fuerte al sol que una bola grande se desprendió y quedo flotando también en el cielo. Era la luna. Así que a medida que oro golpeaba con las piedras de su honda el sol iba reduciendo su tamaño y algunos de sus pedazos caían a la tierra y otros se quedaban flotando en el cielo como estrellas. 

Cuando ya aquel sol quedo reducido a la dimensión actual, oro sintió que la temperatura ya había bajado para permitirle salir, caminar y trabajar sin el agobiante calor que antes experimentaba. 

Bajo pues Oro a su pueblo al lado de el gran rio Atrato y allí estaban todos sus habitantes esperándolo. En sus manos tenían una piedras brillantes de color sol que habían caído y se habían enterrado en la selva y que habían caído en los ríos y eran arrastrados hasta la orilla. Estas piedras eran bellas y lo suficientemente maleables para hacer pequeñas figuras. Todos recibieron a Oro con gran algarabía y le pusieron a Oro una corona hecha de estas piedra y las llamaron las piedras de oro. En honor a su joven héroe que les había librado de la incandescente presencia de un sol tan grande que no les permitía salir de la selva. 

Se dice que por esta razón la selva, los ríos y las montanas del pacifico de Colombia tiene tanto oro disponible y fácil de recuperar. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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