Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
777. La teoría del equilibrio
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Juan David Betancur Fernandez
elnarradororal@gmail.com
Había una vez un hombre de mente inquieta, un investigador que pasaba las noches en vela rodeado de pergaminos, fórmulas y mapas astronómicos. Mientras el resto de la humanidad dormía, él observaba los hilos invisibles que sostienen el universo. Tras media vida de encierro y desvelos, descubrió una verdad tan asombrosa como temible: habia una regla inmutable en lo más trivial y la llamo la Teoría del Equilibrio.
Después de algún tiempo decidio que era hora de que el mundo conociera su gran descubrimiento por lo cual se inscribió como ponente en una de los congresos de ciencia más prestigiosos. Como un nombre no era desconocido en el ámbito científico fue aceptado y especialmente porque el titulo de su conferencia llamaría mucho la atención. La inefable consecuencia de la teoría del equilibrio. Y allí se presento con un solo una hoja escrita por un solo lado. Allí obviamente se encontraban los sabios más ilustres del mundo, hombres de barbas canas y miradas severas, pero aquel investigador simplemente subio al escenario y tomando el podio con sus manos proclamó su ley:
«Cuando una puerta se abre, la puerta equidistante, justo al otro lado del mundo, se cierra irremisiblemente, es imperativo que esto suceda para que el mundo mantenga un equilibrio constante.
Los sabios se miraron entre sí, a punto de estallar en burlas, pero el hombre los contuvo alzando la mano y luego les dijo.
«¿Acaso no lo han vivido? Todos hemos estado alguna vez en una habitación en calma y, de golpe, una puerta se ha cerrado sola con un golpe seco. La sensación que esto deja siempre es perturbadora. Seguramente no había viento, no había nadie más allí. Y todos simplemente sentimos que algo extraño sucedió pero no deseamos pensar en que sucedió para no entrar en elucubraciones extrañas. Pero si me prestan atención sabran en su interior que cuando eso en las exactas antípodas de la Tierra, alguien abrio una puerta y deja pasar el aire del exterior. Y lo mismo sucede cuando alguien cierra una puerta. Esto sucede porque el universo que siempre esta en equilibrio necesita compensar inmediatamente la variación que se hizo. Por eso les digo si ustedes cierran una puerta ahora mismo en algún al otro lado del mundo alguien vera como su puerta se abre sin explicación alguna.
Un murmullo de asombro recorrió la sala. Los sabios recordaron las puertas de sus propios palacios y academias cerrándose sin explicación, y supieron, en el fondo de sus corazones, que el investigador decía algo que podía ser una verdad universal, pero la ley sonaba tan absurda que nadie se atrevía a preguntar o cuestionar lo dicho. Todos cargaban con la culpa de haber presenciado algo que no entendían y simplemente callar.
Sin embargo, el tono del aquel académico se volvió sombrío al lanzar su última advertencia:
Pero traigo esto a esta reunión porque considero que debo advertirles que este fenómeno tendrá en algún futuro un impacto catastrófico para la humanidad.
Las caras de los catedrático cambiaron de inmediato pasando de asombro a terror.
Les advierto continuo el catedrático que en esta dinámica universal podría llegar a suceder que existieran un numero impar de puertas y que llegue a existir una puerta que al cerrarse no encuentre una contraparte al otro lado del mundo. Y así el equilibrio se romperá con el consecuente fin de el universo.
En ese momento un científico vestido todo de negro y una tirilla en su cuellos se levanto y dijo. Debo decirle que mi religión descarta por completo ese escenario.
Porque pregunto el expositor…. Como puede asegurar eso.
Es de el saber popular que y por todos es sabido que cuando una puerta se cierra dios abre una ventana.